Malformaciones uterinas

¿Que son las malformaciones uterinas?

Las malformaciones uterinas son el resultado del desarrollo anormal de los conductos de Müller, que son los encargados de la formación del aparato reproductor femenino durante el desarrollo prenatal.
Aproximadamente 1% de las mujeres tiene malformaciones uterinas, sin embargo, sólo 25% de estas pacientes presenta problemas reproductivos. Por su parte, entre 25 y 30% de los casos de pérdida gestacional recurrente se relacionan con la existencia de malformaciones uterinas.

Tipos principales de malformaciones uterinas

 Útero unicorne.  Sólo uno de los conductos de Müller se desarrolla, por lo que el útero es de la mitad de su tamaño normal y la mujer sólo tiene una trompa de Falopio.
Útero doble o didelfo.  Ambos conductos de Müller se desarrollan pero no se llegan a fusionar, por lo que la paciente tiene dos cavidades uterinas, cada una con su propio cuello uterino y su propia vagina. La mujer puede tener dos o más embarazos simultáneos en ambos úteros, que no tienen ninguna comunicación entre sí.
Útero bicorne.  Debido a una fusión incompleta de los conductos de Müller, el útero tiene una depresión en su parte superior, por lo que en vez de tener la forma usual de pera tiene forma de corazón.
Útero septado.  Ésta es la malformación uterina más frecuente, con una prevalencia superior al 50 por ciento. En ésta, el interior del útero está dividido por una pared o septo que comienza en la parte superior de la cavidad uterina y se puede extender hasta el cuello cervical.

Útero arcuato.Es una variante del útero septado en que el septo es mucho menos pronunciado. Por lo general, las mujeres con útero arcuato no tienen problemas de fertilidad.
Útero en forma de T.Esta malformación es la menos frecuente y tiene lugar en hijas de mujeres que tomaron dietilestilbestrol durante el embarazo. Éste estrógeno sintético se retiró del mercado en 1975, sin embargo, fue muy utilizado durante alrededor de una década para disminuir el riesgo de aborto en el primer trimestre del embarazo.

¿como se diagnostican?


Histerosalpingografía (HSG): es un método clásico, ampliamente utilizado hasta la actualidad en ginecología, que provee valiosa información acerca de la cavidad uterina y la permeabilidad tubaria. Se supone que cuando el ángulo entre los ostium es mayor de 90° corresponde a útero bicorne y menor a 90° es tabicado. Sin embargo, su sensibilidad para el diagnóstico de malformaciones uterinas es del 80% y la especificidad de sólo 50% para detectar el tipo de anomalía. Además es moderadamente molesta y se expone la paciente a radiación. Es invasiva y resistida por los pacientes. 
 
Resonancia magnética (RM): técnica que ha presentado grandes avances en calidad de imagen y velocidad de procesamiento. Los resultados en el diagnóstico del tipo de MU son excelentes tanto en sensibilidad como en especificidad, casi comparables a la laparoscopía-histeroscopía. Puede además identificar otras patologías ginecológicas preexistentes.
 
Laparoscopia-histeroscopía: procedimiento quirúrgico que se considera el gold standard para caracterizar exactamente la clase de malformación uterina. Su gran importancia es que el histeroscopio puede resecar el tabique (metroplastía histeroscópica) bajo supervisión del laparoscopio. Es invasiva.

Ecografía 2D convencional: En la actualidad es la técnica diagnóstica de primera línea por su amplia disponibilidad, por ser no invasiva y por la cual se sospecha la gran mayoría, ya sea como hallazgo durante un examen ginecológico de rutina o en el estudio de la paciente infértil. Debe ser endocavitaria (transvaginal o transrectal) y realizarse en la fase secretora por el mejor contraste del endometrio. Tiene una sensibilidad del 70-80% en las anomalías uterinas, pero su resultado en establecer el tipo de malformación uterina es menor, especialmente en diferenciar los úteros bicornes de los tabicados. 
 
Ecografía 3D: Los actuales equipos cuentan con transductores 3D con una profundidad de campo y un ángulo de rastreo suficiente, que permiten la adquisición completa del útero en el cubo tridimensional. De esta manera se puede, posteriormente, analizar los diversos planos espaciales, en modo nicho o de planos ortogonales con reconstrucción del corte
coronal (casi imposible en 2D), visualizando así el endometrio y la superficie externa del fondo uterino, lo cual permite caracterizar con claridad el tipo de malformación uterina.
Los resultados diagnósticos de la ultrasonografía 3D han mostrado mejoría progresiva, y actualmente se asemejan a los de la resonancia magnética, con una sensibilidad de 92% y especificidad de 98%, en prácticamente todas las variedades de malformación uterina, lo cual permite diseñar el tratamiento sin necesidad de utilizar métodos invasivos o de mayor costo.

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